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Aunque SÍ
debe orientarse a Católicos, Opción política por
candidatos NO compete a sacerdotes y Jerarcas
Si bien es cierto que la Iglesia no debe ser comprometida con un Partido Político específico, los católicos laicos deben recibir del magisterio de la Iglesia y la Palabra la Orientación necesaria para definir su qué hacer ciudadano en favor de la Dignidad y los Valores.
"La
Iglesia sabe que no le corresponde a ella misma hacer valer políticamente
su doctrina, ya que su objetivo es servir a la formación de
la conciencia en la política y contribuir a que crezca la percepción
de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la
disponibilidad para actuar conforme a ellas, aun cuando esto estuviera
en contraste con situaciones de intereses personales"
BENEDICTO XVI
Hay que enfrentarse con determinación y claridad de intenciones «al riesgo de opciones políticas y legislativas que contradicen fundamentales valores y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano».
BENEDICTO XVI
Divulgado en ROMA, martes, 11 marzo 2008 por agencia ZENIT
A propósito de los Procesos Electorales: Deslindar papeles e impedir manipulacióny llamar a actuar con Justicia en lo público
Por Jesús Ramón Gómez
Luego de valiosos análisis dados durante el siglo XX, y mas recientemente después de Aparecida e incluso con aportes como la
publicación del libro de Benedicto XVI, “Jesús
de Nazaret”, se puede hablar con claridad sobre cuáles son las limitaciones que tienen los sacerdotes respecto de partidos y contiendas politicas.
Varias décadas han dejado claros cuáles fueron los errores de la Teología de la Liberación o mas exactamente, como la llama Benedicto XVI, la Teología Liberal.
Es indudable
que los políticos, quienes diseñan su estrategia
para ganar, están viendo la posibilidad de utilizar la religiosidad
popular a su favor. De hecho, los protestantes de diversas denominaciones
han convertido varias de sus congregaciones en sedes políticas
y mezclan sus sermones con llamados a votar por X ó Y candidato,
y determinado partido, cuando no manifiestan que “ese es el candidato de
Jesús”. CRASOS ERRORES, TRISTES FALSEDADES.
Iglesia
Católica NO adhiere a candidatos:
No es
necesario pedir el concepto al Señor Obispo para afirmar que
cualquier sacerdote que participa en política partidista lo
está haciendo a nivel personal y NO TIENE DERECHO a involucrar
la Iglesia católica.
Muy
diferente es la obligación que tenemos los católicos
de decir e incluso el derecho al cual nos llama la Iglesia para elegir
y ser elegidos, pero sobre todo a ser consecuentes con nuestros principios
en el momento de ocupar un cargo público.
Más
claro aun resulta uno de los valiosos aportes del Papa Benedicto XVI
cuando dice “En el curso de los siglos, bajo distintas
formas, ha existido esta tentación de asegurar la fe a través
del poder, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente
por el abrazo del poder. La lucha por la libertad de la Iglesia, la
lucha por el reino de Jesús no puede ser identificada con ninguna
estructura política, hay que librarla en todos los siglos.
En efecto, la fusión entre fe y poder político siempre
tiene un precio: la fe se pone al servicio del poder y debe doblegarse
a sus criterios” (BENEDICTO XVI, JESUS DE NAZARET,
Ed. Planeta, pág. 65).
Por
su parte, el sacerdote español Santiago Martín, en un
análisis general sobre la relación con el poder donde
mostraba la manipulación política de la muerte de Jesús,
que “un católico relativiza la política”
para luego agregar “el católico debe ser
decididamente independiente” (citado en la radio
on line www.frmaria.org
)
Los
anteriores planteamientos son elocuentes para entender los sacerdotes estaán llamados a no permitir la manipulación por parte de políticos,
no solo crea confusión respecto de la actitud ante los poderes
y de quién ocupa el primer lugar en la vida de los feligreses,
sino que está dividiendo la comunidad.
La Iglesia sí orienta en lo Social y llama la atención sobre los riesgos que algunas posturas de candidatos, partidos o leyes significan para la sociedad
Los
católicos no debemos permanecer ausentes de la realidad política,
debemos pronunciarnos repecto de los grandes problemas, tenemos el deber de sufragar, debemos actuar consecuentemente en los
puestos gubernamentales, pero sobre todo, debemos respetar profundamente
las directrices de la Iglesia y del mismo Jesús. Concluyamos
con una afirmación del Pontífice: “El
reino de Cristo es distinto de los reinos de la tierra y de su esplendor,
que Satanás le muestra” (BENEDICTO XVI,
JESUS DE NAZARET, Ed. Planeta, pág. 64).
los Católicos SI participamos en Política:
Los católicos debemos participar en la políticacomo ciudadanos responsables, por el bien de todos.La solución a la corrupción no es abandonarla política sino participar en ella con principios cristianos. Jesús nos dijo que somos sal y luz del mundo. Esto debe aplicar primero a nuestra vida pero, si esta es auténtica, se manifiesta también en la política. La sal preserva de la corrupción, la luz permite que se vea la verdad.
Para cumplir lo anterior es necesario formarse en la fe y la doctrina social de la Iglesia, aspectos éstos que son motivo de reflexión permanente para los MISIONEROS DE LA CIUDADANIA, movimiento laico obediente a la Iglesia y fiel a su magisterio.
En 1.934, el Cardenal Pacelli, quien luego sería el papa Pio XII, planteó lo siguiente:
« Un partido político, aunque se proponga inspirarse en la doctrina de la Iglesia y defender sus derechos, no puede arrogarse la representación de todos los fieles, ya que su programa concreto no podrá tener nunca un valor absoluto para todos »
« Es evidente que la Iglesia no podría vincularse a la actividad de un partido, sin comprometer su carácter sobrenatural, y la universalidad de su misión. »
PARA REFLEXIONAR
« La política tiene una función social y precisamente porque los políticos están más altamente colocados, porque tienen una labor directiva, de ellos ha de venir al país el ejemplo de moralidad privada y pública, de honradez, de sobriedad de vida, de ejemplo de trabajo, de consagración al bienestar social »